August 7, 2020

Their boat was, “…battered by the waves, far from the land and the wind was against them.” This distress lasted all night. Our present battering has lasted more than four months. We are far from getting a handle on things. We are battered by the waves of breaking news and the stiff winds of grief and loss are against us. More than that, racism and COVID-19 aren’t the only pandemics swirling these days. A third pandemic is fear. Fear in general and fear in specific. Fear does its best work when the battering depletes us. Peter’s fear sank him that long-ago morning. He shifted his focus from the strength of Jesus to the strength of the wind and water. The tricky thing about fear is that it can be so subtle, so logical and prudent sounding sometimes. The next time you’re being swallowed up by fear, battered and world-weary, do this, imagine Jesus walking toward you stepping over all those things that scare you. See him reach his hand out for you. And, listen to him say to you, “Take heart, don’t be afraid.” Remember, “God has not given us the spirit of fear; but of power, and of love, and of a sound mind.”

Matthew 14:22-33
1 Timothy 1:7


For People with Bishop Rob Wright

The new podcast expands on Bishop’s For Faith devotional, drawing inspiration from the life of Jesus to answer 21st-century questions.


“Azotados”

Su bote estaba, “… azotado por las olas, lejos de la tierra y el viento estaba en contra de ellos”. Esta angustia duró toda la noche. Nuestro maltrato actual ha durado más de cuatro meses. Estamos lejos de tener el control sobre las cosas. Estamos azotados por las olas de noticias de última hora y los fuertes vientos de dolor y pérdida están en nuestra contra. Más que eso, el racismo y el COVID-19 no son las únicas pandemias que se desatan en estos días. Una tercera pandemia es el miedo. Miedo en general y miedo en específico. El miedo hace su mejor trabajo cuando el maltrato nos agota. El miedo de Pedro lo hundió esa mañana. Él cambió su enfoque en la fuerza de Jesús a la fuerza del viento y el agua. Lo complicado del miedo es que a veces puede ser tan sutil, tan lógico y prudente. La próxima vez que te esté tragando el miedo, y estés azotado y cansado del mundo, haz esto, imagina a Jesús caminando hacia ti pasando por encima de todas esas cosas que te asustan. Míralo extender su mano por ti. Y escúchalo decir: “Anímate, no tengas miedo”. Recuerda, “Dios no nos ha dado el espíritu de miedo; pero sí de poder, y de amor, y de una mente sana”.

Mateo 14:22-33
1 Timoteo 1:7