March 20, 2020

By definition a virus infects and brings disease. You could say then, Covid-19 is an enemy! Psalm 23 has a word for us when confronted by an enemy. The poem reminds us that, “…in the presence of an enemy a table is set for us.” The presence of an enemy is not the absence of God or God’s blessing, for us, just the opposite. God does God’s best work with the faith we offer in the face of the enemy. Covid-19 is here, and its consequences will be present for some time. Still, Psalm 23 puts us on high alert for God’s blessings! Now is the time to lean into our God and our faith at our kitchen tables with family devotions. Now is the time to look for the grace in this disruption. Now is the time to see the foolishness in our partisanship and find the unity possible as we face a common enemy. Now is the time to appreciate with new gratitude the portion of health we do enjoy. Now is the time to defy the enemies of compassion and peace and to be other-centered; to strengthen the weak, console the fearful and encourage the sick and lonely. No enemy in two thousand years has been able to cancel the church. In every age, all the enemy has ever accomplished is the rekindling of our commitment to the genius and indestructibility of the power of love as taught and lived by Jesus of Nazareth.

Psalm 23


“Enemigo”

Por definición, un virus infecta y trae enfermedades. Se podría decir entonces que, ¡El COVID-19 es un enemigo! El Salmo 23 tiene una palabra para nosotros cuando somos confrontados por un enemigo. El poema nos recuerda que, “… en presencia de un enemigo, hay una mesa puesta para nosotros”. La presencia de un enemigo no es la ausencia de Dios o la bendición de Dios, para nosotros, todo lo contrario. Dios hace el mejor trabajo de Dios con la fe que ofrecemos frente al enemigo. El COVID-19 está aquí, y sus consecuencias estarán presentes por algún tiempo. ¡Aún así, el Salmo 23 nos pone en alerta máxima por las bendiciones de Dios! Ahora es el momento de apoyarnos en nuestro Dios y en nuestra fe en las mesas de nuestras cocinas con devociones en familia. Ahora es el momento de buscar la gracia en esta interrupción. Ahora es el momento de ver la necedad en nuestro partidismo y encontrar la unión posible al enfrentamos a un enemigo común. Ahora es el momento de apreciar con nueva gratitud la porción de salud que disfrutamos. Ahora es el momento de desafiar a los enemigos de la compasión y la paz y de estar centrados en los demás; para fortalecer a los débiles, consolar a los temerosos y alentar a los enfermos y solitarios. Ningún enemigo en dos mil años ha podido cancelar la iglesia. En cada época, todo lo que el enemigo ha logrado es revivir nuestro compromiso con el genio y la indestructibilidad del poder del amor como lo enseñó y vivió Jesús de Nazaret.

Salmo 23