March 13, 2020

Yes, all around us there’s anxiety. Yes, concerns are legitimate. Yes, the market is down and meetings are being cancelled all around. Yes, even how we do church is being disrupted. Yes, there’s still a lot we don’t know. What we do know is that a spirit of panic is not necessary for the facing of these days. What we do know is that God has given us reason and skill. What we do know is that now is the time to encourage, care for, and pray for one another. Now is the time for taking necessary precautions. (How about each time you wash your hands you use that as prayer time!).

What is distinct about us is that we are in a relationship with a non-anxious, never sleeping God who begs us to cast our cares in his direction. This virus comes while the Church is observing Lent. So, rather than the giving up of chocolate and ice cream, maybe we can switch our discipline to practicing what it means to rest in God. The start of that practice for me always begins with a word from scripture. How about this: “…be calm, cool, and steady, accept and suffer unflinchingly every hardship, do the work of an evangelist, fully perform all the duties of your ministry.” Remember, beloved, we are not anxious like those who don’t know God. And we don’t go stoic or perform steadiness either. For us, God’s steadiness causes steadiness in us especially for the facing of these days.

God bless you.

2 Timothy 4:5


“Estable”

Sí, a nuestro alrededor hay ansiedad. Sí, las preocupaciones son legítimas. Sí, el mercado está caído y las reuniones se están cancelando por todas partes. Sí, incluso cómo hacemos el servicio en la iglesia está siendo interrumpido. Sí, todavía hay muchas cosas que no sabemos. Lo que sí sabemos es que no es necesario tener un espíritu de pánico para enfrentar estos días. Lo que sí sabemos es que Dios nos ha dado razón y habilidad. Lo que sí sabemos es que ahora es el momento de apoyarnos, cuidarnos y orar unos por otros. Ahora es el momento de tomar las precauciones necesarias (¡Qué tal si cada vez que te laves las manos usas ese tiempo como tiempo de oración!).

Lo que es distinto de nosotros es que estamos en una relación con un Dios que no está ansioso, que nunca duerme y que nos ruega que le enviemos nuestras preocupaciones. Este virus aparece mientras la Iglesia observa la Cuaresma. Entonces, en lugar de renunciar al chocolate y al helado, quizás podamos cambiar nuestra disciplina a practicar lo que significa descansar en Dios. El comienzo de esa práctica para mí siempre comienza con una palabra de las Escrituras. Qué tal esto: “…sé prudente en todas las circunstancias, soporta los sufrimientos, dedícate a la evangelización; cumple con los deberes de tu ministerio”. Recuerda, amado, no estamos ansiosos como aquellos que no conocen a Dios. Y tampoco nos volvemos estoicos ni nos mantenemos firmes. Para nosotros, la constancia de Dios nos causa estabilidad, especialmente para enfrentar estos días.

Dios te bendiga.

2 Timoteo 4:5