June 19, 2020

The statement “All Lives Matter” in response to “Black Lives Matter” is entirely inadequate. It misses the mark by 401 years. “All Lives Matter” bears little resemblance to the lived reality of black and brown people since America’s founding. ALM is either tragically uninformed or dishonest about how our country with the church’s blessing and participation, has worked systematically, legally, economically, politically, academically, theologically and ecclesiastically to un-matter blacks lives.

Given the soaring words of scripture and our nation’s founding documents, the very need of a segment of the population to have to assert that they matter is the very evidence of the presence and success of this un-mattering. The need to cry out that one matters is a vivid failure of our fidelity to both holy scripture and our nation’s founding documents!

ALM is well intentioned but aspirational. Native, female, Hispanic, poor, immigrant, incarcerated and gay lives at present do not equally matter according to hiring, health care, wages, budgets, policies, policing, public services, public schools or political representation.
But this inequity is just a symptom of a “…far deeper malady within the American spirit.” Black lives and other lives are being un-mattered because of the persistent implementation of sin that “ …so easily ensnares us.” Sin is the conscious and unconscious un-mattering of God, of one another and of our planet.

In defiance of this human tendency to un-matter people, didn’t Jesus, all over Galilee, at the Cross and after his Resurrection, matter people? Isn’t that why his words and example continue to soften our hearts and save us from the status quo?

If progress with integrity and spiritual wholeness are our goals, then we will have to summon up a supernatural amount of maturity to confess what we “have done and left undone,” and embark on a “revolution of values” with measurable outcomes.

So, by the Spirit’s power, let us continue to work to hurry-up the day when every American and every inhabitant of the planet can say “All lives Matter” and it be demonstrably true. Until then, justice, truth and fidelity demand that we stand with the un-mattered and affirm “Black Lives Matter.”

Hebrews 12:1


For People with Bishop Rob Wright

The new podcast expands on Bishop’s For Faith devotional, drawing inspiration from the life of Jesus to answer 21st-century questions.


“Sin Importancia”

La afirmación “Todas las Vidas Importan” en respuesta a “Las Vidas Negras Importan” es totalmente inadecuada. Pierde la marca por 401 años. “Todas las Vidas Importan” tiene poca semejanza con la realidad vivida de las personas de color desde la creación de Estados Unidos. La afirmación “Todas las Vidas Importan” está trágicamente desinformada o es deshonesta acerca de cómo nuestro país, con la bendición y participación de la iglesia, ha trabajado de manera sistemática, legal, económica, política, académica, teológica y eclesiástica para quitarle importancia a las vidas de las personas negras.

Dadas las altísimas palabras de las Escrituras y los documentos fundacionales de nuestra nación, la misma necesidad de que un segmento de la población deba afirmar que importan es la evidencia de la presencia y el éxito de esta falta de importancia. ¡La necesidad de gritar que uno importa es un vívido fracaso de nuestra fidelidad tanto a las Sagradas Escrituras como a los documentos fundacionales de nuestra nación!

La afirmación “Todas las Vidas Importan” está bien intencionada pero es aspiracional. Las vidas de los indígenas, las mujeres, los hispanos, los pobres, los inmigrantes, los encarcelados y los homosexuales en la actualidad no importan por igual, según la contratación de empleos, la atención médica, los salarios, los presupuestos, las políticas, la policía, los servicios públicos, las escuelas públicas y la representación política.

Pero esta inequidad es solo un síntoma de una “… enfermedad mucho más profunda dentro del espíritu estadounidense”. Las vidas negras y otras vidas no están teniendo importancia debido a la aplicación persistente del pecado que “… nos atrapa tan fácilmente”. El pecado es la falta de importancia consciente e inconsciente de Dios, de los demás y de nuestro planeta.

Desafiando esta tendencia humana de no importar a las personas, ¿no le importó Jesús, en toda Galilea, en la Cruz y después de su resurrección, a las personas? ¿No es por eso que sus palabras y su ejemplo continúan suavizando nuestros corazones y salvándonos del status quo?

Si el progreso con integridad y plenitud espiritual son nuestros objetivos, entonces tendremos que reunir una cantidad sobrenatural de madurez para confesar lo que “hemos hecho y dejado sin hacer”, y embarcarnos en una “revolución de valores” con resultados medibles.

Entonces, por el poder del Espíritu, sigamos trabajando para apurar el día en que cada estadounidense y cada habitante del planeta puedan decir “Todas las Vidas Importan” y sea demostrablemente cierto. Hasta entonces, la justicia, la verdad y la fidelidad exigen que estemos de acuerdo con aquellos sin importancia y afirmemos que “Las Vidas Negras Importan”.

Hebreos 12:1