December 4, 2020

Being a follower of Jesus is choosing to be foolish. Not a fool, but foolish. A fool is someone who has been duped or ignorant. Being foolish for and with Jesus is neither of those things. It’s the opposite of those things. Foolish is a wisdom that flows from knowing the difference between God’s ways and our ways. It’s a bold interdependence, not a stoic self-sufficiency. Foolishness understands you can only have real life if you give your life away. And that, you can only truly possess if you share liberally. Foolishness is understanding what we build is like sandcastles in a rising tide, so the best use of our lives is to partner with God’s eternally durable purposes. In three instances Paul talks about foolishness: the foolishness of preaching; the foolishness of the Cross, and God’s foolishness being wiser than human wisdom. John, Jesus’ cousin, is a poster child for foolishness. He’s dressed like yesterday, standing in the truth of today, proclaiming a fresh start for tomorrow. His claim to fame is standing in a muddy trickle of a river and asking people to leave their former lives and lies behind. Water and spirit, he said, will change everything. Foolish, some call it, and yet here we are, two thousand years later. Some of us would be more authentic, more liberated, and more truthful followers of Jesus if we chose to be more foolish.

1 Corinthians 1:21,18, 25
Mark 1:1-8


For People with Bishop Rob Wright

The new podcast expands on Bishop’s For Faith devotional, drawing inspiration from the life of Jesus to answer 21st-century questions.


“Necio”

Ser un seguidor de Jesús es elegir ser necio. No un tonto, sino necio. Un tonto es alguien que ha sido engañado o ignorante. Ser necio por y con Jesús no es ninguna de esas cosas. Es lo opuesto a esas cosas. La necedad es una sabiduría que surge de conocer la diferencia entre los caminos de Dios y los nuestros. Es una interdependencia audaz, no una autosuficiencia estoica. La necedad entiende que sólo puedes tener una vida real si entregas tu vida. Y eso, sólo puedes poseerlo de verdad si lo compartes generosamente. La necedad es entender que lo que construimos es como castillos de arena en una marea creciente, por lo cual el mejor uso de nuestra vida es asociarnos con los propósitos eternamente duraderos de Dios. En tres casos, Pablo habla de la necedad: la necedad de la predicación; la necedad de la Cruz y la necedad de Dios siendo más sabio que la sabiduría humana. Juan, el primo de Jesús, es un ejemplo de necedad. Está vestido como ayer, de pie en la verdad del hoy, proclamando un nuevo comienzo para mañana. Su camino a la fama se encuentra en el goteo fangoso de un río pidiendo a la gente que deje atrás sus vidas anteriores y sus mentiras. El agua y el espíritu, dijo, lo cambiarán todo. Algunos lo llaman necio, y sin embargo aquí estamos, dos mil años después. Algunos de nosotros seríamos seguidores de Jesús más auténticos, más liberados y más veraces si decidiéramos ser más necios.

1 Corintios 1:21, 18, 25
Marcos 1:1-8