December 25, 2020

Pregnant and in labor, Mary and Joseph scramble to find shelter. Before these late-night travelers find the stable they were rejected at the inn. “No room,” the innkeeper told them. “No room.” Christmas comes again this year, maybe especially this year, to wonder if there is room for Jesus in our lives? But first, Christmas is about God wanting to room with us. Christmas is God leaving the gated community called Heaven and moving in with a food, finance, and shelter insecure family. Mary made room in her body and in her reputation for the scandal of birthing and mothering Jesus. Joseph made room in his vision of marriage and parenting to accommodate God’s purposes. The wise men showed up to the manger with their gifts, having made room in their schedule, priorities, and wealth to seek, find, and honor Jesus. On and on it goes. You could say that everything Jesus does from his birth to his Resurrection is about room making. Jesus’ entire life is the great reversal of the innkeeper’s words. As friends of Jesus, that’s our invitation, to live lives that reverse the world’s “no room” declarations! What powers us to take this direction and make this commitment? Christmas sentimentality won’t sustain us. Only this will help us and help the world, a deep appreciation of God’s desire and effort to room with us and our genuine response to that elegant generosity by offering an increasing amount of room in our lives to God.

A very Happy Christmas to you!


“Espacio”

Embarazados y en trabajo de parto, María y José luchan por encontrar refugio. Antes de que estos viajeros nocturnos encontraran el establo, fueron rechazados en la posada. “No hay espacio”, les dijo el posadero. “No hay espacio” La Navidad vuelve este año, tal vez especialmente este año, para preguntarnos si ¿hay lugar para Jesús en nuestras vidas? Pero primero, la Navidad se trata de que Dios quiera compartir un espacio con nosotros. La Navidad es Dios dejando la comunidad cerrada llamada Cielo y mudándose con una familia de bajos recursos en comida, finanzas y refugio. María hizo espacio en su cuerpo y en su reputación para el escándalo de dar a luz y ser madre de Jesús. José hizo espacio en su visión del matrimonio y la paternidad para adaptarse a los propósitos de Dios. Los Reyes Magos se presentaron al pesebre con sus regalos, habiendo hecho espacio en su agenda, prioridades y riquezas para buscar, encontrar y honrar a Jesús. Y así sigue y sigue. Se podría decir que todo lo que Jesús hace desde su nacimiento hasta su resurrección tiene que ver con hacer espacios. Toda la vida de Jesús es la gran inversión de las palabras del posadero. Como amigos de Jesús, esa es nuestra invitación, ¡a vivir vidas que reviertan las declaraciones del mundo de “¡no hay espacio!” ¿Qué nos impulsa a tomar esta dirección y asumir este compromiso? El sentimentalismo navideño no nos sostendrá. Solo esto nos ayudará y ayudará al mundo, un profundo aprecio por el deseo y el esfuerzo de Dios de tener un lugar con nosotros y nuestra respuesta genuina a esa elegante generosidad al ofrecer una cantidad cada vez mayor de espacio en nuestras vidas a Dios.

¡Una muy Feliz Navidad para ustedes!